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El taller

Cinco semanas, un banco de trabajo, ninguna máquina.

Un panel pasa una semana en recepción y fotografía, dos semanas en composición, y diez días en montaje y curado. Esto es lo que hace cada uno.

Semana uno — recepción

Tu paquete se abre en el banco, no en el suelo. Cada pieza se cuenta, se fotografía en plano y se coloca en el orden en que salió del cajón, porque ese orden suele ser cronológico y suele importar.

Todo lo que esté roto se estabiliza por detrás con papel de seda de conservación antes de volver a manipularlo. Si algo llegó dañado, te enteras ese mismo día, con la fotografía.

Semanas dos y tres — composición

Esta es la parte que lleva tiempo. Las piezas se cortan, se solapan y se mueven hasta que el panel se lee como un objeto y no como una cuadrícula de dibujos. La escala decide casi todo: un dibujo pequeño y cuidado junto a uno grande y rápido mejora a los dos, y poner las dos mejores piezas juntas casi nunca funciona.

Tus notas están delante de nosotros mientras lo hacemos: qué tiene que estar, qué no se puede recortar, quién hizo qué. Una fotografía de la disposición te llega para tu archivo.

Diez días — montaje y curado

Montado con adhesivo sin ácido, pieza a pieza, trabajando desde la capa del fondo hacia delante. Después el sellado, en capas finas, cada una dejada curar como es debido.

El curado es el paso que nadie ve y que nadie puede acelerar. Un encargo prioritario pasa al frente del banco; no cura menos tiempo.

La última hora

Herrajes puestos, comprobado a nivel, bordes revisados a contraluz rasante. Embalado en papel, cartón y algodón, con cada original sin usar al lado, y recogido el día laborable siguiente al cobro.

Quién está en el banco

[QUIÉN LOS HACE — una o dos frases, con tus palabras. Ver /story.html.]

De qué está hecho Encargar un panel